¿Quién no quisiera encontrarse con esta adorable especie en cualquier parte del mundo?

Este inusual proyecto es conocido como “Intrude” y llevado a cabo por artistas como Amanda Parer, quien se encarga de explorar la conexión entre los seres humanos y el mundo natural; Chris Wangro coproductor de Nueva York y el artista de Tasmania. Este equipo logra mostrar a estos adorables animales de manera gigantesca y por supuesto inflable, en los diversos lugares del mundo para crear una conexión más amplia con el mundo natural.Los enormes conejos, durante el día se ven opacos debido a la tela blanca que los cubre, pero durante la noche adquieres una dimensión diferente, en la cual su interior se ilumina, reduciendo en su reflejo a las personas que se acercan, para que sean estas, quienes se vean como pequeñas criaturas. Amanda Parer, creció en Australia un lugar en el cual los conejos son considerados como una plaga desde que los colonos los incorporaron a fines del siglo XVIII. Sin embargo, Parer decide representar a los animales como aquella especie inocente y peluda que no trata de causar daño sino de sobrevivir en las condiciones en que los pongan.