Philip Beesley fusiona la química y la inteligencia artificial para crear estas impresionantes esculturas

Philip Beesley, es un profesional multidisciplinar, con grandes conocimientos en el ámbito de la arquitectura y el diseño, por lo cual, decide mezclar sus habilidades y crear una gama de tecnología que sirvan no sólo al desarrollo artificial, sino como muestra de un nuevo estilo de arte, que pueda tener un impacto aún mayor en los espectadores, al encontrarse con estas maravillosas instalaciones interactivas de expansión química o radiactiva, que se transforma en un evento inspirador y mágico. Su proyecto lleva por nombre “Astrocyte”, y busca crear una conexión con la química, la inteligencia artificial y el paisaje sonoro que se sumerge en cada pieza de arquitectura y responde de forma interactiva con el espectador. Estos diseños arquitectónicos, poseen más de 300,000 mil componentes individuales que conforman una pieza entera. La estructura a su vez, contiene mallas elásticas formadas térmicamente. Cada diseño es cortado con láser para dar formas geométricas que ocasionen un desperdicio mínimo. El proyecto en general hace parte de un sistema exclusivo de armadura espacial que hace parte en una investigación de Living Architecture Systems sobre estructuras flexibles y adaptables. Así mismo, las piezas con las que son elaboradas, incorporan elementos de iluminación en 3D y ciertas masas de vidrio personalizadas. Los productos químicos aquí utilizados, son completamente inorgánicos pues con ellos se logra un revestimiento químico apropiado. El principal foco de investigación en este proyecto es conocer, si de la arquitectura se puede obtener alguna hipótesis que pueda manifestar estas esculturas como algo “vivo”, ampliando las posibilidades de estructuras autorreparadoras o entornos orgánicos receptivos, que permitan a la inteligencia artificial un mayor campo en el nivel de diseño, sin importar la complejidad de la misma. Esto debido a que cada obra es intrigantemente estética con un aire de ciencia ficción que resulta bastante llamativo a los científicos y espectadores.